El programa que revoluciona la forma de mitigar el cambio climático

El programa que revoluciona la forma de mitigar el cambio climático

El Programa de Acción Climática para Ciudades, apoyado por el Acelerador de Eficiencia en la Edificación, es una de las pocas respuestas contundentes al cumplimiento de los Acuerdos de París. Una de sus líderes, Juanita Álvarez, describe cómo nace el Programa y cuáles son sus alcances en los estados de Campeche y Yucatán

Por Ana Carolina Salas

Desde que los Acuerdos de París fueron suscritos por numerosos países como nunca antes, algunos  organismos internacionales se dieron a la tarea de establecer los primeros pasos urgentes para concretar las acciones de mitigación del cambio climático.

La ONU fue pionera (a través de sus iniciativa Energy 4 All) en el lanzar “un llamado a distintas organizaciones y compañías para generar alianzas público-privadas que apoyaran los esfuerzos de las ciudades y los estados para desarrollar políticas en la promoción  de eficiencia energética en edificaciones, ya sea para nuevas o existentes, entendiendo la necesidad de cada uno de los estados o ciudades”, describe Juanita Álvarez, Gerente Regional para las Américas del World Green Building Council (World GBC).

De esta manera, nace el Programa de Acción Climática para Ciudades, apoyado por el Acelerador de Eficiencia en la Edificación (PACC-BEA). “El WorldGBC, que es una organización que reúne a más de 70 consejos de construcción sostenible en el mundo, se hizo parte de este movimiento y empezó a liderar la transformación y la implementación del proyecto para las Américas, con un énfasis específico en Latinoamérica”, continúa.

Desde hace más de tres años, los consejos de construcción sostenible y sus aliados en Latinoamérica han incorporado a más de 20 ciudades y estados para desarrollar programas de acción climática apoyados por el BEA, “y donde es a través de esta metodología y de esta plataforma que se han logrado resultados importantes y significativos en las diferentes normas, políticas y estándares que se han desarrollado en los últimos tres años”.

Para Juanita Álvarez, el PACC-BEA amplía la conversación sobre la mitigación del cambio climático y materializa las acciones por medio de un arduo trabajo de vinculación y colaboración de actores del sector de la academia, público, privado y organizaciones internacionales para desarrollar diálogos y trabajo técnico que permitan a las ciudades que se sumen, tener todo el respaldo del conocimiento de mejores prácticas e información para que, así, el proceso de estructuración y elaboración de normas, estándares, guías, códigos, sea más efectivo y puedan acortarse las curvas de aprendizaje al compartir las mejores prácticas entre ciudades y países y así lograr establecer ahorros energéticos significativos.

Álvarez es la responsable de articular los consejos de edificación de 15 países. La visión del proyecto ha comenzado a tener impactos positivos para varias ciudades, pero, sobre todo, para el planeta. Su misión es clara: “El PACC-BEA es un paso esencial para lograr los compromisos de París. No es el único, pero en materia de construcciones sostenibles, sí es de los más significativos, sobre todo por el alcance y la replicabilidad que ha tenido en distintos países de la región”.

Alineado con los Objetivos de Desarrollo Sostenible, el Programa ―puntualiza Juanita―, es parte de un compromiso que el WorldGBC asumió para promover las cero emisiones de carbono netas (o Net Zero Carbon) para las nuevas edificaciones para 2030, y que para 2050 todas las edificaciones nuevas y existentes sean del mismo tipo.

“Nosotros, como movimiento, somos conscientes que además las edificaciones y la industria de la construcción tiene la oportunidad de aportar a 9 de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible. Y ser parte de la solución, y no solo de la problemática, que bien sabemos que las edificaciones son responsables del 39 casi 40 por ciento de las emisiones de carbono”, afirma.

Para el caso mexicano, en Campeche y Yucatán, el PACC-BEA se ha convertido en un faro para el desarrollo de políticas sostenibles. Ambas entidades, lideradas por Sustentabilidad para México (SUMe), representante en México del WorldGCB, trabajan en establecer criterios de eficiencia energética y confort térmico para edificios públicos.

La representante del WorldGBC comenta que en los dos estados del sureste mexicano se está llevando a cabo un liderazgo con el ejemplo, ya que son sus propios edificios públicos los que servirán como proyecto demostrativo de implementación de estos criterios.

Juanita Álvarez subraya como pieza clave la voluntad y compromiso político: “Si bien nosotros podemos aportar todo el conocimiento técnico, herramientas, metodología, recursos y demás, es importante que esto sea parte de una agenda y de una línea de convicción de trabajo de las ciudades y los estados”, una labor que han desempeñado a cabalidad los estados de Campeche y Yucatán.

Respecto de los beneficios para la gente en ambas entidades, Juanita dice que lo que se busca es que una vez se oficialicen las guías y criterios para los edificios públicos,  poder generar después una agenda de capacitación y educación para que la gente, el consumidor final que habita los espacios, entienda qué significa estar en un edificio operado con estándares de sostenibilidad y con ahorros energéticos importantes, que comprenda qué significa proteger los recursos naturales, ser eficientes en el manejo de la energía y  cómo se traduce en beneficios económicos.

Una de las virtudes del PACC-BEA es que su metodología permite flexibilidad, información y adaptación en cada localidad al entender las necesidades particulares y atender objetivos específicos que se tengan.

Ella enumera tres etapas en la metodología y el proceso. En primer lugar, señala la estructuración de la norma, código o estándar donde se hace un mapeo de cuáles son las necesidades de cada ciudad o estado, cuál es la situación actual, el contexto; se hace una investigación detallada de qué es lo que existe.

Luego –continúa–, viene un programa demostrativo. De manera que esta política o estándar que se esté desarrollando pueda tener un proyecto de ejemplo de implementación donde esto ha servido.

Y apunta como última etapa la implementación, en la que se evalúan los resultados para corroborar la efectividad y, en su caso, realizar mejoras.

Para Juanita Álvarez, uno de los ejemplos que ha servido de referente de la aplicación del Programa en Latinoamérica puede observarse en Bogotá, Colombia, donde se actualizó una norma existente para nuevas edificaciones, razón por la cual, a partir de 2020, todas deben cumplir con un ahorro energético e hídrico del 20 o 30 por ciento.

En la labor y objetivos del PACC-BEA, Álvarez es clara: “Lograr establecer ahorros energéticos significativos en pro de alcanzar las metas de los Objetivos de Desarrollo Sostenible”.

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